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terça-feira, 7 de janeiro de 2014

Porque te quiero... no te aporreo




NOVIAZGOS VIOLENTOS

Porque te quiero... no te aporreo

Crecen las denuncias de violencia entre las parejas. En el 96 % de los casos, las agredidas son chicas como Carolina, que dio su valiente testimonio para este informe.
  • por  Gabriel Alario | Clarín Suplemento Sí!
  • galario@clarin.com
Tiene amenazado a todo mi entorno. Siento que nunca va a dejar de aparecer". Las palabras brotan incesantemente de la boca de Carolina que, con 21 años, se anima a contar sobre lo que define como "un infierno". A los 15 empezó a parar con sus amigas en un ciber cerca de su casa, en Haedo. Y ahí lo conoció a Martín, un año mayor que ella. Al poco tiempo se pusieron de novios. La relación empezó como cualquier otra, hasta que los celos se impusieron drásticamente. "La primera vez que me pegó estábamos discutiendo porque le conté que un amigo de él me estaba tirando onda. Cuando se lo dije, estalló: me zamarreó y me tiró al piso". Desde ese momento, la violencia se convirtió en un condimento cotidiano de la relación: la desvalorización y los insultos se hacían cada vez más constantes. "Nunca me decía cosas dulces, eran siempre críticas y golpes bajos".
Carolina (su verdadero nombre e identidad están a resguardo) es parte de la macabra estadística que presenta la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad, sobre casos de violencia entre parejas de hasta 21 años. Entre 2008 y 2009, el 96,6 por ciento de las personas denunciantes fueron mujeres. Además, el 86,2% recibió maltrato físico (golpes, cachetazos), el 70,7% violencia emocional (manipulación, insultos), el 15,5% violencia sexual (tener relaciones a la fuerza) y el 17,2% violencia económica (darle dinero o pagarle gastos a la pareja). Los casos que se denuncian son una ínfima parte de los que en realidad suceden: las cifras nunca son totalmente representativas. "Cuento esto porque sé que puedo ayudar a muchas personas que pasan lo mismo que atravesé yo", dice la futura licenciada en Economía, que trabaja en un estudio jurídico.
Ella cuenta que cortó definitivamente hace dos meses y, aunque sufrió muchísimo, todavía sigue justificando sus actitudes. "El roba y se droga. El padre está preso y la madre lo abandonó. Como no tenía a nadie, quería alejarme de todos. Me llegó a mentir y decirme que vio a mi vieja engañando a mi papá. Yo siempre terminaba creyéndole". En cierta forma, ella se sentía protegida: a su novio le tenían miedo en el barrio y él, al no tener trabajo, poseía mucho tiempo libre para dedicarle: "Era muy atractivo tenerlo enteramente a mi disposición. Me iba a buscar al colegio, salíamos a pasear e íbamos casi todos los días a comer afuera".
Poco a poco, la esclavitud se empezó a sentir. El le prohibió salir con sus amigas, ya que supuestamente también eran unas "atorrantas". Juntarse con ellas llevaba a que en el barrio piensen lo mismo de su novia: "Me encerraba en la casa y no me dejaba salir. Me decía 'vos de acá no te vas, te quedás conmigo'. Escondía la llave y se ponía a ver la tele". Aunque los padres de Carolina no respaldaban la relación, no estaban enterados de la agresividad que nucleaba a la pareja: "Nunca lo quisieron, desde que me puse de novia, él no puede pisar la vereda de mi casa. Siempre supieron que era un ladrón, pero yo no dejaba que se metan".
El vínculo se volvió enfermizo y a pesar de que cortaban seguido, siempre volvían. "La mayoría de las veces él me insistía para volver y yo lo veía tan solo que me daba pena. Y en alguna oportunidad lo busqué yo. Es como una adicción, una droga, porque te olvidás de lo mal que te hace y la seguís consumiendo". Carolina había cortado en diciembre del año pasado. Ahí parecía que la relación había terminado, pero cuando volvió de sus vacaciones en la Costa, otra vez sopa: la llamaron los amigos de su ex para avisarle que estaba en coma. "Salió a robar y le pegaron un tiro. Cuando llegué en realidad no estaba tan mal, sólo tenía el brazo izquierdo invalidado. Como no me podía quedar en el hospital con él, se escapó y se fue para la casa". Como era de esperar, se mudó con Martín para ayudarlo. "Un día le hice las tostadas, y porque no le gustaron me las revoleó. No sé bien qué pasó, pero terminé con la cara marcada". Ahí, ella decidió contarle a su madre, que no dudó en llamar a la Línea de Noviazgos Violentos. Desde ese momento lo denunció y comenzó a ir a terapia una vez por semana, y a pesar de que lo volvió a ver un par de veces más, cortó definitivamente. "Aunque me pegaba una vez por semana, nunca me dejaba marcas. No le gustaba que se note".
Mas allá del quiebre, él sigue buscándola. Todos los días pasa con el auto a todo volumen por la casa de los padres de ella (Carolina se mudó sola hace un par de semanas y Martín no lo sabe) y por lo de sus amigas. "Si me llega a encontrar, no se qué me puede hacer. Siempre anda armado. Tengo mucho más miedo de que entre él a buscarme a mi casa que a que vengan ladrones".

Noviazgos violentos. La línea está destinada a adolescentes de entre 13 y 21 años que hoy o en el pasado enfrentaron situaciones violentas con sus respectivas parejas. Los especialistas a cargo son psicólogos, médicos, asistentes sociales y abogados. El teléfono es 0800-666-8537.

Fonte: Clarín

terça-feira, 18 de dezembro de 2012

Fórum de Sobreviventes: Testemunhos de mulheres que sobreviveram e promoveram mudanças

Rompiendo el silencio: Sobrevivientes de la violencia detallan cómo utilizaron su experiencia para lograr el cambio


Cathy Eatock es una aborigen y sobreviviente del abuso sexual en su niñez que presentó una denuncia contra su agresor a pesar de la resistencia de su comunidad. Desde entonces trabaja incansablemente en políticas para proteger a las mujeres y a los niños de los abusos, y para defender los derechos de los pueblos indígenas. Ella es hoy la Oficial Superior de Políticas en el Ministerio de Asuntos Indígenas del Gobierno de Australia.
 
“Mi propia experiencia suscitó una serie de temas acerca de los enfoques legislativos y de políticas, de los que desde entonces me he ocupado”, cuenta. Ella es una de las cinco mujeres que tomaron la palabra hoy en el Foro de Sobrevivientes acerca de cómo han usado sus propias experiencias con la violencia para promover, con éxito, reformas en la legislación y las políticas públicas en sus países.
 
Cuatro de las sobrevivientes que hablaron en el Foro (de izq. a der.): Autumn Burris, Sacide Akkaya, Mayerlis Angarita y Cathy Eatock. Foto: ONU Mujeres/Catianne Tijerina
 
Este panel fue celebrado en el marco del Foro de Contrapartes sobre la prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, organizado por ONU Mujeres los días 13 y 14 de diciembre en Nueva York. El evento tuvo el propósito de alentar el diálogo, crear alianzas y ofrecer una plataforma para compartir las estrategias que dan resultados.
 
“Este mes se me atacó dos veces: una con arma de fuero y la otra cuando nos atacaron los paramilitares”, contó Mayerlis Angarita con vehemencia, superviviente de la violencia relacionada con el conflicto y activista de Colombia que creó la Fundación Narrar para Vivir. Esta organización no gubernamental influenció exitosamente la ley de víctimas y restitución de tierras adoptada por el Congreso colombiano en 2011, que estableció los derechos de las mujeres a la tierra.
 
“Fuimos al Congreso en grupo, 17 mujeres, para presentar nuestra opinión sobre la nueva ley, y conseguimos la inclusión de una perspectiva de género en el capítulo sobre la restitución de la tierra”, cuenta Mayerlis (si desea más detalles, visione la entrevista en vídeo en español). “Es también un testimonio… de lo que el conflicto armado ha causado y de cómo usaron nuestros cuerpos como arma de guerra. … La lucha no fue fácil… pero hemos logrado producir un efecto.”
 
Sacide Akkaya, de Turquía, sobrevivió a la violencia doméstica y es una prominente activista con la organización de mujeres KA-MER. Ha estado luchando contra los asesinatos por honor y ha contribuido fundamentalmente a la adopción de un decreto de prevención de la violencia contra las mujeres, que entró en vigor el 8 de marzo de 2012. “Casi el 70 por ciento de las cosas que propusimos han sido incluidas en la ley”, dijo, enfatizando que su organización continua haciendo cabildeo a favor de más cambios.
 
“Creo que contar con los testimonios de estas sobrevivientes en este panel es histórico y deseo agradecer a ONU Mujeres por esta iniciativa”, dijo Autumn Burris, superviviente de abusos sexuales, violación, trabajo en el sexo y violencia doméstica de los Estados Unidos de América. Ella fundó Standing Against Global Exploitation (lucha contra la explotación en el mundo), una organización sita en San Francisco que ha abogado por una ley contra el tráfico de personas en California. “Algunos de los retos son la falta de políticas, servicios y programas que cuenten con el punto de vista de las supervivientes, y la falta de coordinación entre los gobiernos y las ONG”, dijo.
 
En un vídeo desde Brasil, Maria da Penha, sobreviviente de violencia doméstica, contó su historia de perseverancia: sobrevivió a dos tentativas de asesinato por parte de su esposo en 1983, que la dejaron paralítica. “Viví una vida llena de violencia física y psicológica, y no podía salir de esa relación porque, en aquel tiempo… se mataba a las mujeres que trataban de escapar de una relación violenta. … En general, el agresor quedaba libre de toda pena.”
 
Maria persistió a pesar de dos décadas de infructuosas batallas legales contra su esposo, que quedó eventualmente en libertad por tecnicismos. Escribió un libro y se asoció con dos ONG que la ayudaron a llevar su caso ante la Comisión Interamericana para los Derechos Humanos. En 2001, la Comisión dictaminó contra Brasil y ordenó al país a establecer una ley nacional para prevenir la violencia doméstica. La ley fue promulgada en agosto de 2006 y se le dio el nombre oficial de Ley Maria da Penha.

El Foro de Contrapartes fue organizado en preparación de la 57ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de marzo de 2013. Esta reunión internacional, donde los países darán cuentas de los progresos de sus países en materia de derechos de las mujeres y de igualdad de género, se centrará en la prevención y la eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas.
 
 Fonte: ONU Mujeres