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quarta-feira, 15 de janeiro de 2014

Argentina - Entraves no acesso à justiça e nas medidas protetivas



En violencia de género, la Justicia llega tarde y mal

En la Corte Suprema y en la Ciudad se reciben 50 denuncias diarias. Pero no siempre hay respuesta inmediata. Dos diputadas y la Asociación de Abogados porteños exigen que se declare la emergencia.
  • por  Mariana Iglesias / Clarín
  • miglesias@clarin.com
  • Los casos se suceden y espantan. Una mujer denuncia que su ex pareja la picaneó 4 horas, otra muestra una filmación de su ex novio pegándole adelante de su hija, una tercera está internada porque el ex marido le disparó, la esposa del bajista de Divididos denunció que le dio una paliza. Son noticias de los últimos dos días. Las oficinas de violencia doméstica de la Corte y de la Ciudad suman unas 50 denuncias diarias. Pero cuántas mujeres habrá que no pueden ni hablar. Es que la Justicia no siempre responde a tiempo y con tino y entonces la denuncia se vuelve en contra, generando más violencia.
    Dos diputadas y la Asociación de Abogados porteños pidieron el miércoles 15 de agosto que se declare la “emergencia nacional” por la violencia de género. “Hay que darle impulso al proyecto de ley para declarar la Emergencia Pública en Materia Social por Violencia de Género, que ya presentamos en el Congreso –sostuvo la legisladora del FAP, Virginia Linares–. Pretendemos que se implemente cabalmente la ley 26.485 de protección integral para prevenir, erradicar y sancionar la violencia contra las mujeres, que fue sancionada en 2009. Esta ley contiene un elenco de políticas públicas integrales que deben ser diseñadas y puestas en marcha por el Consejo Nacional de las Mujeres, y de las cuales no hemos visto ninguna aplicación concreta”.
    Victoria Donda, también de FAP, agregó: “El problema se ataca con políticas integrales, con urgencia, decisión política firme. Vemos femicidios y mujeres brutalmente violentadas a diario”.
    Raquel Asensio, de la Comisión de la Mujer de la Asociación de Abogados de Buenos Aires, sostuvo lo mismo: “Se debe dictar la emergencia. El Poder Judicial está desbordado por la avalancha de casos. El personal que atiende estas situaciones no está bien preparado y no hay presupuesto. Tampoco hay garantías para la mujer que denuncia. El hombre con exclusión de hogar vuelve en forma impune porque no tiene sanción”.
    Se avanzó con la apertura de centros de denuncia, pero faltan respuestas para el después. Se sabe, la denuncia es un boomerang. “La Justicia dictamina la exclusión de hogar, pero eso no garantiza que se cumpla. ¿La policía debe hacerlo cumplir? La violencia doméstica es muy particular, a veces las propias mujeres no sostienen las denuncias. Por eso se deben dictar políticas sociales, con abogados y psicólogos que las acompañen en el proceso, viviendas para el después y servicios para sus hijos –opina Natalia Gherardi, abogada del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género–. El Poder judicial en soledad no resuelve nada. Es un problema de la sociedad”.
    Gonzalo Sansó, de la Oficina de Asistencia a la Víctima del Ministerio Público Fiscal de la ciudad, explica que el esquema de la justicia tradicional no es efectivo en la violencia doméstica: “Es un tema con aristas particulares. Lo esencial ante una denuncia es evaluar el nivel de riesgo, y ese informe debe ser entregado al fiscal en horas para que dé las recomendaciones de cuidados específicos”.
    Las mujeres pueden llamar a teléfonos de urgencia o en la Ciudad pueden llegar a recibir el botón antipánico, que activan cuando el agresor viola la exclusión: “En casos graves se pide un policía en la puerta de la casa, y en más extremos, prisión preventiva. Estos pedidos hay que hacerlos desde la Justicia Penal, porque la Civil no prevé sanciones”. En esto, los especialistas también coinciden: “Un hombre que viola la exclusión de hogar o la restricción de acercamiento y no es sancionado se siente impune, y refuerza su nivel de violencia”.
    Un informe de ONGs sobre la situación de la mujer en Argentina, dice: “Quedan obstáculos importantes para que las mujeres tengan acceso pleno a la justicia. Faltan mecanismos específicos de reparación a las víctimas de violencia de género, no existen normas punitivas específicas sobre femicidio. El acceso a la justicia de las mujeres que lo necesitan es difícil de lograr”.



segunda-feira, 13 de janeiro de 2014

Assassinatos de mulheres na Argentina em 2011 - Los femicidios aumentaron casi un 10% en el último año



Los femicidios aumentaron casi un 10% en el último año

En Buenos Aires se duplicaron las denuncias por violencia doméstica.

por  Mariana García | Clarín SOCIEDAD
magarcia@clarin.com







  • El policía que descubrió los cuerpos tuvo que volver sobre sus pasos. Quedó shockeado y con el puño pegaba a las paredes. Adentro del departamento de Villa Urquiza, en un charco de sangre, encontró a Sofía Bianco. Tenía 9 años y la habían degollado. Estaba junto al cadáver de su mamá, Silvina Mehaudy. A ella la mataron con más de 60 puñaladas. El principal sospechoso fue su ex marido. Juan Carlos Bianco, un ingeniero a quien Silvina ya había denunciado por agresiones, fue detenido cuando intentaba salir del país con dos mil dólares en el bolsillo del pantalón.
Sofía y Silvina fueron asesinadas el 1 de enero de 2011 y abrieron la lista de un año negro: 282 fueron las víctimas de la violencia de género en todo el país. Fueron 22 más que el año anterior. Y muchas más que en 2009, cuando las muertes sumaron 231, según el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”.
La Oficina de Asistencia a la Víctima, que depende del Ministerio Público Fiscal porteño, también refleja esa realidad. Allí, en un año se duplicaron la cantidad de mujeres que llegaron pidiendo ayuda. Si en noviembre de 2010, la OFAVyT atendía 356 casos, en el último mes de octubre tuvieron que auxiliar a 715 personas. A lo largo del último año, la Oficina atendió 6.667 casos, orientando y acompañando a las víctimas durante todo el proceso judicial.
El Observatorio de Femicidio depende la Asociación Civil La Casa del Encuentro y sus datos registran la violencia de género en todo el país.
Es apenas un indicio, ya que no existen estadísticas oficiales a nivel nacional y los números del observatorio se confeccionan en base a las noticias aparecidas en medios de comunicación. De todos modos, estas cifras sobran para mostrar que los casos de violencia contra mujeres aumentan año a año y de esa furia, los hijos tampoco pueden escapar: De todas las muertes 27 fueron niños. Y otros 346 chicos se convirtieron en “víctimas colaterales” que se quedaron sin su mamá.
La mayoría fueron baleadas y apuñaladas. Otras murieron a los golpes, quemadas o estranguladas. Para la mayor parte de ellas, el asesino fue su pareja (106 casos) o su ex (58 casos).
Gonzalo Sansó está a cargo de la OFAVyT. Para él, el aumento en las denuncias por agresiones o maltratos que se registran en la Ciudad, muestran que las mujeres empiezan a rebelarse. “Los números son alarmantes. Es cierto que violencia hubo siempre y se perdía en el resto de los casos – asegura –. Pero da la impresión de que la violencia doméstica creció de manera exponencial. Lo que creo que también está pasando es que hay más visibilidad, hay más mujeres que se animan a denunciar, hay mujeres más fuertes que se animan a romper con esa burbuja de aislamiento”.
La Oficina atiende 700 llamados diarios. Para Sansó es clave la capacitación de jueces, fiscales y policías para que las denuncias sirvan de algo. De acuerdo a los datos del Observatorio, 34 mujeres habían denunciado a sus futuros asesinos.

terça-feira, 7 de janeiro de 2014

Porque te quiero... no te aporreo




NOVIAZGOS VIOLENTOS

Porque te quiero... no te aporreo

Crecen las denuncias de violencia entre las parejas. En el 96 % de los casos, las agredidas son chicas como Carolina, que dio su valiente testimonio para este informe.
  • por  Gabriel Alario | Clarín Suplemento Sí!
  • galario@clarin.com
Tiene amenazado a todo mi entorno. Siento que nunca va a dejar de aparecer". Las palabras brotan incesantemente de la boca de Carolina que, con 21 años, se anima a contar sobre lo que define como "un infierno". A los 15 empezó a parar con sus amigas en un ciber cerca de su casa, en Haedo. Y ahí lo conoció a Martín, un año mayor que ella. Al poco tiempo se pusieron de novios. La relación empezó como cualquier otra, hasta que los celos se impusieron drásticamente. "La primera vez que me pegó estábamos discutiendo porque le conté que un amigo de él me estaba tirando onda. Cuando se lo dije, estalló: me zamarreó y me tiró al piso". Desde ese momento, la violencia se convirtió en un condimento cotidiano de la relación: la desvalorización y los insultos se hacían cada vez más constantes. "Nunca me decía cosas dulces, eran siempre críticas y golpes bajos".
Carolina (su verdadero nombre e identidad están a resguardo) es parte de la macabra estadística que presenta la Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad, sobre casos de violencia entre parejas de hasta 21 años. Entre 2008 y 2009, el 96,6 por ciento de las personas denunciantes fueron mujeres. Además, el 86,2% recibió maltrato físico (golpes, cachetazos), el 70,7% violencia emocional (manipulación, insultos), el 15,5% violencia sexual (tener relaciones a la fuerza) y el 17,2% violencia económica (darle dinero o pagarle gastos a la pareja). Los casos que se denuncian son una ínfima parte de los que en realidad suceden: las cifras nunca son totalmente representativas. "Cuento esto porque sé que puedo ayudar a muchas personas que pasan lo mismo que atravesé yo", dice la futura licenciada en Economía, que trabaja en un estudio jurídico.
Ella cuenta que cortó definitivamente hace dos meses y, aunque sufrió muchísimo, todavía sigue justificando sus actitudes. "El roba y se droga. El padre está preso y la madre lo abandonó. Como no tenía a nadie, quería alejarme de todos. Me llegó a mentir y decirme que vio a mi vieja engañando a mi papá. Yo siempre terminaba creyéndole". En cierta forma, ella se sentía protegida: a su novio le tenían miedo en el barrio y él, al no tener trabajo, poseía mucho tiempo libre para dedicarle: "Era muy atractivo tenerlo enteramente a mi disposición. Me iba a buscar al colegio, salíamos a pasear e íbamos casi todos los días a comer afuera".
Poco a poco, la esclavitud se empezó a sentir. El le prohibió salir con sus amigas, ya que supuestamente también eran unas "atorrantas". Juntarse con ellas llevaba a que en el barrio piensen lo mismo de su novia: "Me encerraba en la casa y no me dejaba salir. Me decía 'vos de acá no te vas, te quedás conmigo'. Escondía la llave y se ponía a ver la tele". Aunque los padres de Carolina no respaldaban la relación, no estaban enterados de la agresividad que nucleaba a la pareja: "Nunca lo quisieron, desde que me puse de novia, él no puede pisar la vereda de mi casa. Siempre supieron que era un ladrón, pero yo no dejaba que se metan".
El vínculo se volvió enfermizo y a pesar de que cortaban seguido, siempre volvían. "La mayoría de las veces él me insistía para volver y yo lo veía tan solo que me daba pena. Y en alguna oportunidad lo busqué yo. Es como una adicción, una droga, porque te olvidás de lo mal que te hace y la seguís consumiendo". Carolina había cortado en diciembre del año pasado. Ahí parecía que la relación había terminado, pero cuando volvió de sus vacaciones en la Costa, otra vez sopa: la llamaron los amigos de su ex para avisarle que estaba en coma. "Salió a robar y le pegaron un tiro. Cuando llegué en realidad no estaba tan mal, sólo tenía el brazo izquierdo invalidado. Como no me podía quedar en el hospital con él, se escapó y se fue para la casa". Como era de esperar, se mudó con Martín para ayudarlo. "Un día le hice las tostadas, y porque no le gustaron me las revoleó. No sé bien qué pasó, pero terminé con la cara marcada". Ahí, ella decidió contarle a su madre, que no dudó en llamar a la Línea de Noviazgos Violentos. Desde ese momento lo denunció y comenzó a ir a terapia una vez por semana, y a pesar de que lo volvió a ver un par de veces más, cortó definitivamente. "Aunque me pegaba una vez por semana, nunca me dejaba marcas. No le gustaba que se note".
Mas allá del quiebre, él sigue buscándola. Todos los días pasa con el auto a todo volumen por la casa de los padres de ella (Carolina se mudó sola hace un par de semanas y Martín no lo sabe) y por lo de sus amigas. "Si me llega a encontrar, no se qué me puede hacer. Siempre anda armado. Tengo mucho más miedo de que entre él a buscarme a mi casa que a que vengan ladrones".

Noviazgos violentos. La línea está destinada a adolescentes de entre 13 y 21 años que hoy o en el pasado enfrentaron situaciones violentas con sus respectivas parejas. Los especialistas a cargo son psicólogos, médicos, asistentes sociales y abogados. El teléfono es 0800-666-8537.

Fonte: Clarín

Por unanimidad, se aprobó la ley que agrava las penas por femicidio

EN DIPUTADOS

Por unanimidad, se aprobó la ley que agrava las penas por femicidio

Establece una condena de hasta prisión perpetua. El año pasado murieron 282 mujeres por violencia de género.
  • por  Clarín SOCIEDAD
Violencia
Thinkstockphotos | Violencia
La Cámara de Diputados convirtió en ley una modificación al Código Penal, por la cual podrán recibir reclusión perpetua quienes cometan femicidio, en el marco de una sesión especial en la que fue rechazada una propuesta del Senado y se apoyó con unanimidad la iniciativa original. No es una cuestión menor. Durante el año pasado fueron asesinadas 282 mujeres a causa de violencia de género.
En una votación que no tuvo discursos ni debate, los diputados rechazaron el proyecto que el mes pasado recibió –con cambios– media sanción del Senado y convirtieron en ley el texto original. El texto, respaldado por 222 diputados, propone incorporar la figura del femicidio en el Código Penal como un tipo agravado de homicidio, que establece “agravantes por el vínculo” y descarta el uso de atenuantes cuando el hombre tenga antecedentes por violencia.
En el plenario de comisiones de la Cámara baja, en octubre último, todos los bloques se opusieron a la propuesta del Senado porque no contempla las relaciones de noviazgo y requiere convivencia para penalizar de manera agravada la muerte de la persona unida en pareja. La iniciativa amplía el alcance del delito porque califica también el “femicidio vinculado”, que condena a quien cometa un homicidio “con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que se mantiene o ha mantenido una relación”.
Así, el artículo 80 del Código Penal establece expresamente prisión perpetua al hombre que “matare a una mujer o a una persona que se autoperciba con identidad de género femenino y mediare violencia de género”. Además, el inciso 1 determina que “tendrá pena de reclusión perpetua o prisión perpetua (...) el que matare a su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia”.
La nueva ley que se votó en Diputados define al femicidio como “un crimen hacia una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género” e incluye como causales “placer, codicia, odio racial, religioso, de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión”.
Fonte: Clarín